Donde hubo fuego, cenizas quedan
Una pieza humorística de sabor tropical, donde la protagonista se topa una y otra vez con su ex “incendiario”. Los versos cuentan escenas cotidianas absurdas —mensajes a deshora, perfumes “con humo”, recuerdos que chispean— y el coro repite con picardía: “¡Donde hubo fuego, cenizas quedan!”. Hay juegos de palabras con fósforos, alarmas y extintores “emocionales”, más un puente donde ambos admiten que aún “echan humo” pero sólo para reírse de sí mismos. Cierra con una descarga bailable y un guiño final: cuidado con soplar las cenizas… ¡que reavivan el baile!more